Indicadores · Gestión en salud

No se puede gestionar la salud del país mirando desde un solo lado.

Existe una confusión frecuente cuando hablamos de indicadores: creemos que tener buenos KPI significa, necesariamente, tener buena gestión. No necesariamente. Podemos cumplir metas, ejecutar presupuesto, aumentar la productividad y reducir tiempos de espera, y aun así no estar mejorando la salud de la población.

Por Dr. Alberto Gonzales Guzmán · 3 de septiembre de 2026
Esquema de las dos miradas para gestionar la salud: salud pública —impacto, resultado y acción— y gestión de servicios de salud —valor, desempeño y proceso—, unidas como dos piezas de un rompecabezas sobre un puente, con los niveles estratégico, gerencial y operativo
Dos miradas que solo funcionan unidas · Elaboración propia
KPI · Salud pública · Gestión de servicios · Gobernanza · Perú

También puede ocurrir lo contrario: podemos identificar con precisión graves problemas de salud pública y no tener la capacidad de gestión necesaria para responderlos. El diagnóstico impecable y la respuesta imposible.

Por eso, para gestionar la salud de un país necesitamos dos grandes miradas que deben trabajar juntas.

Mirada 1

Salud pública: ¿qué pasa con la población?

Pone en el centro a las personas y las comunidades. Pregunta si está mejorando la salud de la población y si estamos reduciendo las brechas. Aquí viven la mortalidad materna, la mortalidad infantil, la esperanza de vida, la incidencia de enfermedades y la cobertura de vacunación.

Población → Impacto → Resultado → Acción
Mirada 2

Gestión de servicios: ¿cómo funcionan los servicios?

Aquí cambia la pregunta: ¿tenemos la capacidad de convertir recursos, personas y procesos en servicios que generen valor? Aparecen el acceso, la oportunidad, la productividad, la calidad, la seguridad del paciente, la disponibilidad de medicamentos y la gestión del talento.

Recursos → Valor → Desempeño → Proceso
La salud pública nos dice hacia dónde debemos ir. La gestión de servicios nos permite construir la capacidad para llegar allí. Una sin la otra queda incompleta.

Y todavía falta una tercera mirada: el nivel de decisión

No podemos gestionar con el mismo tablero en todos los niveles. El indicador que necesita un ministro no es el que necesita un director de hospital; y el que necesita un jefe de servicio es todavía más específico.

Estratégico
País y sistema
Impacto, sostenibilidad y decisiones de largo plazo.
Gerencial
Región, DIRIS, redes y organizaciones
Resultados, desempeño y gestión de recursos.
Operativo
Establecimientos y servicios
Procesos, productividad, calidad y ejecución cotidiana.

De ahí se sigue algo que conviene decir sin rodeos: un KPI no es bueno simplemente porque podamos medirlo. Es bueno cuando ayuda a tomar la decisión correcta, en el nivel correcto y sobre el problema correcto.

La arquitectura que necesitamos

Esquema KPI según el propósito. Salud pública, ¿qué pasa con la población?: impacto —efecto último en la salud y el bienestar, ejemplo esperanza de vida al nacer—, resultado —cambios en los determinantes o problemas de salud, ejemplo mortalidad materna— y acción —intervenciones y coberturas, ejemplo cobertura de vacunación completa—. Gestión en servicios de salud, ¿cómo funcionan los servicios?: valor —valor generado con sostenibilidad y equidad, ejemplo gasto en salud por habitante—, desempeño —de organizaciones, redes y programas, ejemplo ejecución presupuestal— y proceso —procesos y recursos que permiten entregar servicios, ejemplo tiempo promedio de espera—. Cada columna se asocia a un nivel: estratégico de largo plazo, gerencial de mediano plazo y operativo de corto plazo
KPI según el propósito: dos miradas, tres niveles · Elaboración propia

Las dos dimensiones deben estar presentes en los tres niveles. No se trata de que la salud pública viva arriba y la gestión abajo: un jefe de servicio también decide sobre resultados sanitarios, y un ministro también decide sobre procesos.

Medir más no significa gestionar mejor

Tres formas de tener razón y estar equivocado

  • Podemos tener una excelente productividad de consultas y, sin embargo, estar atendiendo problemas que no son los prioritarios.
  • Podemos ejecutar el 100 % del presupuesto y no haber generado valor alguno.
  • Podemos aumentar la cobertura de una intervención y no reducir la brecha sanitaria que la justificaba.

En los tres casos el tablero se ve bien. En los tres casos, la persona que está del otro lado del sistema no necesariamente está mejor.

El reto para el Perú

Dos miradas. Tres niveles. Un solo propósito: mejorar la salud de la población y construir servicios capaces de hacerlo posible.

Bibliografía para profundizar.

  • World Health Organization; United Nations Children’s Fund (UNICEF). Primary health care measurement framework and indicators: monitoring health systems through a primary health care lens. Ginebra: WHO; 2022. ISBN 978-92-4-004421-0.
  • Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD). Health at a Glance 2025: OECD Indicators. París: OECD Publishing; 2025. doi:10.1787/8f9e3f98-en.
  • World Health Organization. Global patient safety action plan 2021–2030: towards eliminating avoidable harm in health care. Ginebra: WHO; 2021. ISBN 978-92-4-003270-5.

Nota. Los dos esquemas que acompañan este texto —la arquitectura de las dos miradas y la tabla de KPI según el propósito— son de elaboración propia, construidos sobre esos marcos y sobre mi experiencia de gestión en el sistema de salud peruano. Escrito a título personal.

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