No se puede gestionar la salud del país mirando desde un solo lado.
Cumplir metas, ejecutar el presupuesto y reducir tiempos de espera, y aun así no mejorar la salud de nadie. La salud pública dice hacia dónde ir; la gestión de servicios construye la capacidad de llegar. Con una tercera mirada que casi siempre se omite: el nivel donde se decide.