También puede ocurrir lo contrario: podemos identificar con precisión graves problemas de salud pública y no tener la capacidad de gestión necesaria para responderlos. El diagnóstico impecable y la respuesta imposible.
Por eso, para gestionar la salud de un país necesitamos dos grandes miradas que deben trabajar juntas.
Salud pública: ¿qué pasa con la población?
Pone en el centro a las personas y las comunidades. Pregunta si está mejorando la salud de la población y si estamos reduciendo las brechas. Aquí viven la mortalidad materna, la mortalidad infantil, la esperanza de vida, la incidencia de enfermedades y la cobertura de vacunación.
Gestión de servicios: ¿cómo funcionan los servicios?
Aquí cambia la pregunta: ¿tenemos la capacidad de convertir recursos, personas y procesos en servicios que generen valor? Aparecen el acceso, la oportunidad, la productividad, la calidad, la seguridad del paciente, la disponibilidad de medicamentos y la gestión del talento.
Y todavía falta una tercera mirada: el nivel de decisión
No podemos gestionar con el mismo tablero en todos los niveles. El indicador que necesita un ministro no es el que necesita un director de hospital; y el que necesita un jefe de servicio es todavía más específico.
De ahí se sigue algo que conviene decir sin rodeos: un KPI no es bueno simplemente porque podamos medirlo. Es bueno cuando ayuda a tomar la decisión correcta, en el nivel correcto y sobre el problema correcto.
La arquitectura que necesitamos
Las dos dimensiones deben estar presentes en los tres niveles. No se trata de que la salud pública viva arriba y la gestión abajo: un jefe de servicio también decide sobre resultados sanitarios, y un ministro también decide sobre procesos.
Medir más no significa gestionar mejor
Tres formas de tener razón y estar equivocado
- Podemos tener una excelente productividad de consultas y, sin embargo, estar atendiendo problemas que no son los prioritarios.
- Podemos ejecutar el 100 % del presupuesto y no haber generado valor alguno.
- Podemos aumentar la cobertura de una intervención y no reducir la brecha sanitaria que la justificaba.
En los tres casos el tablero se ve bien. En los tres casos, la persona que está del otro lado del sistema no necesariamente está mejor.
El reto para el Perú
Bibliografía para profundizar.
- World Health Organization; United Nations Children’s Fund (UNICEF). Primary health care measurement framework and indicators: monitoring health systems through a primary health care lens. Ginebra: WHO; 2022. ISBN 978-92-4-004421-0.
- Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD). Health at a Glance 2025: OECD Indicators. París: OECD Publishing; 2025. doi:10.1787/8f9e3f98-en.
- World Health Organization. Global patient safety action plan 2021–2030: towards eliminating avoidable harm in health care. Ginebra: WHO; 2021. ISBN 978-92-4-003270-5.
Nota. Los dos esquemas que acompañan este texto —la arquitectura de las dos miradas y la tabla de KPI según el propósito— son de elaboración propia, construidos sobre esos marcos y sobre mi experiencia de gestión en el sistema de salud peruano. Escrito a título personal.