Regulación y sistema de salud

Más que fortalecer SUSALUD: hacia un regulador inteligente

Un regulador eficaz no se mide por las sanciones que impone, sino por los resultados que mejora en la vida de las personas.

Por Dr. Alberto Gonzales Guzmán · Cinco recomendaciones para el gobierno 2026-2031
SUSALUD · Regulación en salud · Sistema de salud del Perú

Cada vez que se habla de mejorar la salud en el Perú, aparece la misma tentación: crear más, sancionar más, fortalecer más. Y, sin embargo, he aprendido —dirigiendo hospitales y aseguradoras, y mirando el sistema desde adentro— que fortalecer no siempre significa mejorar. La Superintendencia Nacional de Salud, SUSALUD, no necesita únicamente más músculo; necesita una inteligencia distinta. La pregunta de fondo no es cuánto castiga, sino cuánto protege.

Parto de una convicción que me acompaña como principio de trabajo: un regulador eficaz no se mide por las sanciones que impone, sino por los resultados que mejora en la vida de las personas. Con esa vara, propongo cinco recomendaciones para transformar a SUSALUD en un regulador inteligente durante el periodo de gobierno 2026-2031.

01 Supervisión basada en riesgos

Un buen regulador no vigila todo por igual; concentra su energía donde el daño es más probable y más grave. Pasar de una supervisión que reacciona ante la queja a una que anticipa el riesgo —priorizando establecimientos, procesos y poblaciones más vulnerables— permite proteger a más personas con los mismos recursos. Regular con inteligencia es, antes que nada, saber dónde mirar.

02 Transparencia de resultados

La información que no se publica no protege a nadie. Un regulador inteligente convierte los datos en un bien público: indicadores comprensibles sobre la calidad y la seguridad de la atención, al alcance del ciudadano. La transparencia no solo rinde cuentas; alinea a todo el sistema hacia lo que de verdad importa, porque lo que se mide y se muestra, mejora.

03 Calidad y seguridad del paciente

El propósito último de la regulación no es administrativo, es humano: que quien entre a un establecimiento de salud salga mejor, y nunca peor. Poner la calidad y la seguridad del paciente en el centro significa que cada norma, cada supervisión y cada indicador se justifican en una sola pregunta: ¿esto reduce el daño y mejora el cuidado de las personas?

04 Decisiones basadas en evidencia

Regular a golpe de intuición o de coyuntura desgasta al sistema y erosiona la confianza. Un regulador inteligente decide con evidencia: usa los datos para diseñar sus intervenciones, evalúa lo que funciona y corrige lo que no. La evidencia no es un lujo técnico; es la garantía de que las decisiones sirven a la gente y no al ruido del momento.

05 Autonomía técnica con integridad

Nada de lo anterior se sostiene sin una condición: un regulador con autonomía e integridad, capaz de decidir con criterio técnico y libre de presiones. La independencia no es un privilegio del regulador, es una garantía para el ciudadano: solo un árbitro creíble puede exigir calidad a todo el sistema.

Regular no es castigar más, es proteger mejor. La medida de un buen regulador son los resultados que mejora en la vida de las personas, no las sanciones que acumula.

Estas cinco recomendaciones apuntan en una misma dirección: dejar atrás la lógica del control por el control y avanzar hacia una regulación que cuida. El Perú no necesita un regulador más grande; necesita uno más inteligente, más transparente y más cercano a la gente. Fortalecer SUSALUD, bien entendido, es fortalecer la confianza del ciudadano en su sistema de salud. Y esa confianza, al final, es la que sostiene todo lo demás.

Comentar en LinkedIn → Volver al inicio Dr. Alberto Gonzales Guzmán · Médico gestor en salud pública y privada